Sant Feliu de Guixols es una ciudad con un rico patrimonio histórico, artístico y cultural. Entre sus monumentos más destacados se encuentra el conjunto arquitectónico del monasterio, construido en 1723 por monjes benedictinos, de los que forma parte la Porta Ferrada, símbolo de la ciudad, y las torres del Corn y del Fum, del siglo X.
La ciudad conserva los restos del antiguo fortín, del siglo XVII, y edificios como el que antiguamente albergada la sede del salvamento marítimo, de 1889, y paisajes espectaculares, como el que se divisa desde el mirador de la Ermita de Sant Elm, capilla de 1723 construida sobre los restos del antiguo castillo de defensa y desde la que se puede disfrutar de una impresionante vista.
Sant Feliu se ha convertido en un importante centro comercial y en un punto de atracción para los visitantes del Valle de Aro, tanto por la infinidad de comercios con que cuenta como por la variedad de productos que en ellos se ofrecen. Aparte de la oferta comercial que se puede encontrar en las numerosas tiendas del centro, distribuidas a lo largo de una extensa zona peatonal, es imprescindible acercarse a la Plaza del Mercado, presidida por una fuente de 1859 y por el edificio del mercado cubierto, recientemente restaurado donde cada día se dan cita los vendedores de frutas y verduras. Los domingos la actividad comercial llega a su punto álgido con la celebración del mercado semanal, que llena las calles de color y reúne centenares de puestos en que se pueden encontrar toda clase de productos.